Entrevista a Mónica Cardenal

Hoy compartimos con vosotros esta maravillosa entrevista en la que seguiremos ahondando en la importancia de dar ese “eco” a la infancia tan importante para que los adultos les tengamos en cuenta. Esta vez, de la mano de Mónica Cardenal.

Aprovechamos para comunicarles que dentro de muy poco se celebrará el segundo encuentro de “Creciendo con Eco” y tendremos el placer de contar con ella como invitada. Agradecemos mucho su colaboración y les animamos a asistir, pues seguro será más que interesante.

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Mónica Cardenal

 

Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad de Buenos Aires y miembro con Función Didáctica de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), especialista en Niños y Adolescentes (IPA). Trabaja como supervisora en el Servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires y profesora de las Especializaciones del Instituto Universitario del Hospital Italiano junto a la Universidad de Buenos Aires en Psiquiatría y Psicología Infanto-Juvenil y participa como directora del Departamento de extensión del Instituto Universitario de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.

[…] a todo niño pequeño lo que  más le interesa es lo que pasa con sus padres, y sus hermanos;  las relaciones con aquellos objetos primarios de amor, estén o no presentes, estos vínculos son el principal contenido de su mundo emocional.

¿Cómo cree usted que se escucha a los niños hoy?

Me gustaría comenzar planteando, que tendríamos que contemplar la idea de que existen varias y diferentes infancias y que esto depende de las culturas, sus sociedades y hasta  de  las geografías en las que los niños crecen. Evidentemente no es la misma infancia, la de un niño criado en la sabana africana, que en la amazonia brasileña o en el centro de Europa; tampoco la de un niño refugiado y desplazado de su lugar de origen. Pero también tengo que decirles que esto es hasta cierto punto, ya que el psicoanálisis ha demostrado que a todo niño pequeño lo que más le interesa es lo que pasa con sus padres y sus hermanos; las relaciones con aquellos objetos primarios de amor, estén o no presentes, estos vínculos son el principal contenido de su mundo emocional.

Cómo escucharlos, para mí entonces es cómo acercarnos a comprender el mundo emocional de un niño pequeño, sus fantasías, ansiedades y las formas que tiene la mente de enfrentarlas, las cuales son mucho más avanzadas y elaboradas de lo que creemos, incluso desde los primeros momentos de vida. Desde esta  perspectiva, podríamos decir que comprendemos mucho mejor de lo que se trata el desarrollo de un niño y sus conflictos, sin duda en nuestra época son mucho mas escuchados que en los últimos siglos de civilización.

¿Cómo se expresan los niños hoy? ¿Es diferente a
cómo lo hacían en otras épocas?

Un niño pequeño se expresa cuando juega, dibuja y habla, es decir, cuando ha desarrollado su capacidad de simbolizar, especialmente puesta en marcha en el vínculo con el otro, esto es sinónimo de salud mental, incluso cuando las circunstancias externas no sean de las mejores, y hasta cuando esas circunstancias sean muy graves (guerras, migraciones, catástrofes naturales..). Esto ha sido siempre así por las condiciones del funcionamiento de la mente, sin duda las nuevas tecnologías amplían e influyen (por momentos positivamente, por otros negativamente), las formas de expresión y simbolización de los niños. Es el rol del adulto central para favorecer en el niño buenas posibilidades de simbolización. Cuando el adulto que cuida (padres, maestros, pediatras) puede funcionar como metabolizador de las ansiedades del niño, éstas y sus concomitantes fantasías, no tienen porque ser exclusivamente descargadas por las vías de la tecnología, vía que finalmente no alcanza para calmar esas ansiedades, muy por el contrario, suele aumentarlas,  ya que no  permite que puedan ser pensadas y elaboradas por modos más beneficiosos para el crecimiento mental, como puede ser el juego, el grafismo, la lectura, el lenguaje y el vínculo con el otro, entre ellos con el par, que resulta tan elaborador de conflictos. Un niño saludable mentalmente comunica sus estados emocionales, los expresa a través del juego y sus posibilidades de simbolizar, tiene amigos. En ese proceso debe ser acompañado por las funciones mentales del adulto, especialmente en los primeros años de vida.

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¿Cómo observa usted que se relacionan los adultos, los padres, la sociedad actual con los niños? ¿Cómo cree que afecta a los niños el no ser escuchados, el no ser tenidos en cuenta como niños? ¿Cree usted que la sociedad actual ha cambiado su modo de escuchar a los niños?

En muchos aspectos ha mejorado la forma de escuchar a los niños, como ya señalé nuestra época los considera subjetivamente mucho más de lo que se hacía siglos atrás. Por otro lado esto abrió nuevos desafíos y responsabilidades para el adulto y nuestras sociedades. Es mucho más trabajoso en nuestros tiempos, por el conocimiento e interés que tenemos. Un ejemplo de esto es esta experiencia y propuesta  de intercambio, criar saludablemente a un niño. Nos fuimos enfrentando al hecho de que no sólo es grato traerlos a este mundo, hay que criarlos, y eso es un trabajo que aún muchos adultos no asumen reconociendo el esfuerzo, dificultades y dedicación que esto supone. De esta manera muchos niños “son dejados solos” en su crecimiento emocional, más allá de los cuidados concretos que pueden estar recibiendo (buenas escuelas, buena alimentación, buena vestimenta, buena vida social…), incluso estos cuidados llegan la mayoría de las veces a ser pretenciosos y sofisticados. El niño en estás circunstancias puede reforzar su narcisismo, defensivamente para crecer, se las arreglará solo para crecer, y seguramente será un sujeto déspota y omnipotente, que a nadie necesita, y quizás comenzará a depender de sustancias químicas, drogas, alcohol,  mas que de vínculos humanos,  o en el mejor de los casos se deprimirá por su soledad, durante la misma  niñez o llegando a la edad adulta.

¿Cree usted que una escucha temprana puede tener influencia en el desarrollo de la mente o el psiquismo del niño?

Hoy sabemos gracias al psicoanálisis y los aportes de otras ciencias, que lo que suceda en los primeros años de vida, será clave para el desarrollo del futuro adulto que ese niño será.  Un niño que fue comprendido y escuchado, posiblemente contará con mejores herramientas y recursos internos, psíquicos, para llevar adelante su vida adulta y de relación, con enormes y beneficiosos efectos para nuestras sociedades; quizás ese adulto tendrá una mayor capacidad de amar y de producir, si fue comprendido y escuchado  durante su infancia,  y seguramente contará con mejores condiciones internas para pensar emocionalmente en si mismo y en los otros. Crecimiento mental y desarrollo de pensamientos sobre nuestras emociones van de la mano.

Detectar la belleza y bondad del objeto, como nos enseñó Meltzer, supone reconocer sus cualidades y valores, entre ellos su capacidad de pensar, e implica también, aceptar que esas cualidades son exclusivamente inherentes al objeto, y a su interioridad.  De este reconocimiento fundamental depende la mente para crecer.

¿Qué cree usted que necesita un niño para constituirse en un sujeto sano?

A mí entender, como ya he escrito en otras publicaciones, la mente del niño muy al comienzo de su desarrollo estaría en condiciones de detectar las cualidades  y funciones del objeto que lo cría y, por lo tanto, también de comprender el tipo de vínculo que lo liga a éste. Detectar la belleza y bondad del objeto, como nos enseñó Meltzer, supone reconocer sus cualidades y valores, entre ellos su capacidad de pensar, e implica también aceptar que esas cualidades son exclusivamente inherentes al objeto y a su interioridad. De este reconocimiento fundamental depende la mente para crecer. Una mente que es capaz de encontrarse internamente en este tipo de relaciones con el objeto, en esta clase de experiencia, podríamos decir, ha tenido que aceptar su dependencia de un objeto amoroso pensante, lo que implica también reconocer, por lo tanto, que ese objeto de amor tiene una vida propia e independiente y se encuentra en vínculo con otros. Tolerar el dolor inevitable que provoca la exclusión, fundamentalmente frente a la pareja de padres en relación y sus productos, supone que el self tiene la experiencia de que cuenta con el objeto y su fecundidad en la  propia mente. Por lo tanto, se encuentra en condiciones de desarrollar pensamientos y emociones y está agradecido por ello. En este tipo de vínculo, sostenido por el adulto que cuida, escucha y comprende, el deseo en el niño es estímulo para el conocimiento, no sólo necesidad de gratificación y control sobre el objeto (Bion). Desde allí las relaciones con el mundo más amplio pueden suceder y se vuelven esperanzadas. Un objeto, adulto que cría, desde la casa, la escuela, los diferentes estamentos sociales, que es capaz de suscitar estas emociones en el yo del niño, aumenta sus deseos de conocer y su compromiso emocional; estimula el sentimiento de amor y las relaciones responsables, haciendo posible el desarrollo del pensamiento, lo más puramente humano.

¿Cree que la medicación psiquiátrica cómo única respuesta al sufrimiento infantil, tal como lo vemos en la sociedad actual, puede influir en la constitución del psiquismo infantil y en el adulto del mañana que de él devenga?

La medicación, creo que la mayoría de nosotros estaría de acuerdo, no es la mejor respuesta para un niño que sufre, sólo aplaca y silencia aquello que el niño intenta expresar de manera inconsciente a través del síntoma o de la angustia. Es una forma inmediata y mágica de respuesta, y de poca escucha al niño, que ofrecen nuestras sociedades.

La mente para crecer necesita desarrollar pensamientos sobre las emociones  y capacidad de enfrentar el dolor que suponen el crecimiento y las diferentes circunstancias difíciles  que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, las cuales son permanentes e inevitables, incluso en cada paso del desarrollo. Por ahora no hay pastilla que pueda producir estos procesos.

El escritor sudafricano J.M Coetzee (1940), escribe en Infancia hablando de él mismo a los 10 años de edad y la relación con sus padres y hermano en Worcester, pequeña localidad de Ciudad del Cabo:

“Deja que su madre le limpie los zapatos al igual que la deja hacer por él todo lo que ella quiere. La única cosa que no la dejará hacer mas es entrar en el cuarto de baño cuando él está desnudo” (pag.44, edición 2012)

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